Berna, la ciudad de las fuentes

Figuras llenas de color, columnas adornadas y ornamentación minuciosa: así son las fuentes de Berna. Estas obras de arte medievales que antaño eran lugares de encuentro de la vida pública en el centro, siguen siendo hoy en día una característica de la imagen de la ciudad.

Los obstáculos de circulación más bonitos

El agua está presente en todos los rincones de Berna, ya sea en forma de fuentes, cisternas, acequias o el río Aar. Más de 100 fuentes públicas adornan el casco histórico de Berna, Patrimonio de la Unesco.

Aparte de su carácter decorativo y su interesante historia, las fuentes de Berna también tienen una función práctica. El agua fresca que sale de sus grifos es potable y está a disposición de todo el mundo sin coste alguno. Además, el sentido práctico de los berneses siempre ha unido lo útil con lo estético: algunas fuentes están colocadas en calles en las que hay mucho tráfico, así que se convierten – como se dice muy acertadamente – en los obstáculos de circulación más bonitos.

La historia del abastecimiento de agua en Berna se remonta a la Edad Media. Ya en el siglo XIII, existían numerosas estaciones de agua en la ciudad de los Zähringen. El suministro de agua se realizaba por acequias, fuentes y pozos, así como, probablemente, a través de cisternas. El conducto de agua principal, la acequia, servía como canalización, transportaba el agua de extinción y conecta, todavía hoy, las fuentes de Berna, a veces de manera visible y otras oculta. En 1550, se sustituyeron muchas de las antiguas fuentes de madera de la ciudad por otras de piedra con adornos.

Las fuentes de Berna: punto central de la vida

La Gerechtigkeitsbrunnen (fuente de la Justicia)

Antes, las fuentes públicas tenían un papel muy importante en la vida cotidiana de la ciudad. Además de suministrar agua, tenían una tarea social muy importante.

Eran un lugar de encuentro donde se charlaba en el borde, se hablaba de las novedades, se aplacaban las disputas, se discutía sobre temas políticos y se hacían negocios. Las mujeres y criadas llevaban el agua para el hogar en grandes recipientes de cobre, los aguadores rellenaban las vasijas y las llevaban por una pequeña contribución a las casas y los cocheros daban de beber a los caballos. Los pequeños estanques de la parte inferior se construyeron para los animales y hoy todavía recuerdan a aquella época en la que las vacas y los caballos recorrían las callejuelas de Berna.

Lenbrunnen (Fuente de Len)

La Lenbrunnen (Fuente de Len)

La reconstrucción de la cancillería federal en la Postgasse 68/70 en el año 1992 reveló un importante lugar arqueológico: la cisterna en forma de torre en el sótano del edificio, la Lenbrunnen (Fuente de Len), es el monumento conservado más antiguo de la capital suiza.

En la sala de la fuente del entonces edificio de tres plantas, la población sacaba agua potable limpia y segura. Con una capacidad de 15 000 litros, la Lenbrunnen (Fuente de Len) servía de suministro en la Edad Media para los 3000 habitantes, lo cual era posible en aquel entonces ya que consumían de tres a cinco litros por persona. Gracias a la compleja restauración, las fuentes de la cisterna se pueden visitar hoy en día en una visita guiada. Allí encontrará paneles informativos y una réplica de la historia de la fuente.

Fuentes alegóricas con figuras: la Dama de la Justicia y el Ogro

Las once fuentes históricas con figuras de Berna son un atractivo de la ciudad. Ya sea para conmemorar a héroes, para recordar acontecimientos históricos o para representar valores sociales, cada fuente cuenta su propia historia y tiene un significado especial. No obstante, la mayoría comparten el autor. Ocho de las once fuentes con figuras fueron creadas por el escultor de Friburgo Hans Gieng, que vivió y trabajó en Berna en la década de 1540. Las fuentes siguen teniendo su forma original y son magníficos ejemplares del arte renacentista. Su diseño y las suntuosas figuras son símbolos del bienestar de la burguesía de aquella época.

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