La ciudad de las fuentes

La incomparablemente bella imagen de las calles medievales de Berna no estaría completa sin las fuentes también originales de la Edad Media, cuyas coloridas figuras y columnas dan vida a las grises fachadas de los edificios.

Estas artísticas fuentes, construidas alrededor de 1550 para reemplazar las antiguas fuentes de madera, revelan la prosperidad burguesa de aquella época. El sentido práctico de los berneses siempre ha unido la utilidad con el arte. Hoy en día, estas fuentes suponen un recuerdo para la posteridad de los héroes y los sucesos históricos de la Edad Media.

La pintura colorida de las fuentes se ha renovado en reiteradas ocasiones, conservando siempre los colores originales. Algunas fuentes se encuentran en medio de calles con mucho tráfico: son los obstáculos para la circulación con más encanto de todo el mundo.


En Berna hay más de 100 fuentes. De ellas, once lucen todavía la estatua original con sus preciosas figuras alegóricas.

Las fuentes que datan de mediados del siglo XVI (Fuente de la Justicia o Gerechtigkeitsbrunnen, Fuente del Ogro o Kindlifresserbrunnen y Fuente de los Zähringen o Zähringerbrunnen entre otras) revelan la prosperidad burguesa de aquella época.

Hace más de 140 años, la fuente pública desempeñó un importante papel en el suministro de agua en Berna. Era un punto de encuentro. Allí se cotilleaba, se lavaba y, naturalmente, servía principalmente para obtener agua potable limpia.

Igual de importante era la acequia de la ciudad, que servía como canalización abierta. Todavía hoy conecta las fuentes, en algunas partes de forma visible y, en otras, de forma subterránea.

En el profundo sótano de la cancillería de Estado se esconde la cisterna más antigua de la ciudad: la Fuente de Len (Lenbrunnen). Está restringida al público y solo puede accederse a ella en una visita guiada.

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